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El Tiempo en Gualeguay

El Diario de Gualeguay
A 30 años de la Guerra de Malvinas

Con actos que se realizarán a lo largo y ancho del país, se recordarán este lunes los 30 años de la Guerra de Malvinas, un conflicto que es parte de la historia reciente argentina.
  Nadie discute hoy, ni ha discutido nunca, el justo reclamo argentino de soberanía que la República Argentina mantiene sobre las Islas desde 1833. Pero eso nada tiene que ver con el análisis necesario de lo ocurrido en 1982. Durante mucho tiempo se  prefirió eludir la autocrítica de la derrota, de la que nadie quiso hacerse cargo.
  Los datos y testimonios reunidos a lo largo de todos estos años han logrado quebrar el silencio oficial que se mantuvo por lustros y poner al descubierto hechos aberrantes: durante la guerra los soldados argentinos no sólo tuvieron que combatir al enemigo, sino al hambre, el frío y la inaudita incompetencia, cobardía y crueldad de sus propios jefes militares.
  Lo que vino después, el regreso, la posguerra, estuvo determinado por la indiferencia de una sociedad traumada por su irreflexivo apoyo a la dictadura y el silencio y el olvido impuesto por los militares. Volver fue el comienzo de un doloroso camino para una gran cantidad de jóvenes soldados sacudidos por el horror vivido y por el porvenir, que ya no sería el mismo. De alguna forma se combatió a los excombatientes, dándoles la espalda, obligándolos a la marginación, sepultándolos en el olvido, la indiferencia.
La indiferencia social posterior al conflicto contrastó con el fervor patriótico que el 2 de abril de 1982 generó el anuncio de la "recuperación" de las Islas, en boca del dictador Leopoldo Galtieri. La Plaza de Mayo, teñida de color celeste y blanco, se colmó de miles de ciudadanos, entre ellos muchos reconocidos dirigentes políticos y sindicales.
Al final de la guerra, el 14 de junio, todo cambió de golpe.  El final del conflicto cerró el capítulo de la dictadura y fue un factor decisivo para la reinstauración de la democracia, pero en cuanto a la guerra, la sociedad  no se hizo cargo de sus responsabilidades.
Las autoridades y la sociedad se comportaron como si los soldados fuesen los responsables de la derrota. Hubo un acuerdo tácito para olvidar la guerra, esconder a los que regresaban y borrar de las mentes lo vivido. Hablar de la guerra, de lo ocurrido durante el conflicto armado, fue lo primero que se prohibió. Así, el dolor, las humillaciones, la frustración, el desengaño, la furia, quedaron encerrados hasta tornarse insoportables en muchos casos. Es que hablar, contar, era el primer, necesario paso  para empezar a curar las heridas. Pero no se podía, eran cuestiones de Estado.
El genocidio iniciado por los militares y sus apoyos civiles con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, continuó de algún modo en Malvinas. La misma crueldad, la misma incompetencia, el mismo desprecio por la vida ajena, la misma cobardía. En Malvinas, los militares cometieron aberraciones progresivamente denunciadas por quienes las sufrieron en carne propia: tortura física y psicológica; traición.
 
  El general de Benjamín Rattenbach, elaboró en 1983 un informe, a pedido de la Comisión de Análisis y Evaluación Político Militar de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur.
El  “Informe Rattenbach” recientemente hecho público por expresa determinación de la presidente Crfstina Fernández de Kirchner calificó la Guerra de Malvinas como una "aventura irresponsable".
Afortunadamente otros son los tiempos que corren. Y  en este nuevo  aniversario de la Guerra del Atlántico Sur entre la Argentina y el Reino Unido por la posesión de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur está generando un debate sin precedentes. Pero también es cierto que la Argentina ha sumado en los últimos meses el apoyo de gran parte de la comunidad internacional, y de manera particular de los países latinoamericanos que han hecho “causa común” ante la intransigencia del Reino Unido para negociar .
Los parlamentarios de Latinoamérica expresaron hace dos días en forma unánime su apoyo al reclamo de soberanía sobre las Malvinas. El respaldo a la posición argentina se realizó durante la 126ª Conferencia de la Unión Interparlamentaria, que se desarrolló en la ciudad de Kampala, en Uganda. Los representantes parlamentarios de Brasil, Uruguay, México, Chile, Cuba, Costa Rica, Panamá y Ecuador suscribieron allí la denominada “Declaración de Ushuaia”, donde se exhorta a ambos países a “reanudar las negociaciones sobre soberanía”. “Lo más importante es observar que la solidaridad con la causa argentina no se limita a los gobiernos de la región, sino que incluye a todos los partidos políticos mayoritarios de cada país de Latinoamérica que concurrieron a la asamblea mundial de parlamentarios”, sostuvo el senador Daniel Filmus, presidente de la delegación nacional.
  El documento insiste en la línea marcada por el Comité de Descolonización de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reclama a los dos países “reanudar las negociaciones de soberanía” con respecto a las Islas. Reclamo que la Argentina hace suyo y así lo expone al mundo.